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HABLANDO EN ARGENTUM

– 他們都是歹徒
– 但是,蓮花,沒有人說什麼?
– 他們是歐洲,我們都害怕,因為我們知道成龍。
– 我已經在iPhone4,我只有殺人得到它。不知道是該笑還是睡覺的西瓜片我們的眼睛,我越過了口袋武士刀一個愚蠢的遊客。
– 如何巧妙的是我的炒飯,因為四只眼睛,我手邊,我繼續找,我就殺了我的。

Claro, entre la amenaza explícita y la implícita de Jackie Chan cualquiera se queda en la biblioteca.
El caso es que llevo un par de días así como raros, estudiando. Que no es que el hecho de estudiar sea lo raro. A lo que voy es que el concepto de biblioteca que parecen tener en Amberes me deja tal que así:

ojiplática

Nunca he usado tapones porque, igual que aurículares, sólo me caben en uno de los oídos. Pero después de éstos días en que la necesidad ha puesto a prueba la paciencia de una SANTAcristina, la voluntad ha hecho el trabajo de una tuneladora y ahora me cabe cualquier cosa (en los oídos).

Las bibliotecas son raras, por ejemplo en la de la Universidad han cambiado los sofás por libros (¿¡Libros?! Se nota que no han seguido los estudios empíricos de la María Zambrano de la Complutense: todos los días AFORO COMPLETO y sin un sólo papel que no sea el de fumar o el infumable de tus apuntes). Y en la Pública hay espacio, luz natural, un bar de modernos y una colección de vinilos para llevarte a tu casa y hacer malabares.

Ayer estudié en la planta de filología (porque la biblioteca univeristaria es como un boli de 5 tintas, un piso por facultad) hasta que una rubia petarda (total, son todas rubias) llegó, se sentó, posó los libros delicadamente sobre la mesa y acarició hasta la agonía su Iphone durante todas las horas que pasó allí. Creo que estaba escribiendo la biografía de Fraga. Por no hablar de todos aquellos jóvenes locuaces que decidieron establecer dos equipos de trabajo simultáneos: el de “paseos por los pasillos para prevenir enfermedades cardiovasculares” y el de “cuéntame todo lo que has comido, plato por plato, en Navidad”.

Hoy sin embargo he ido a la Pública que hay en la desesmbocadura de Chinatown y abre a las 10 para no madrugar.
Error.
No madrugas, no te ayudan. Un chino, hombre de rasgos orientales se ha pasado toda la mañana HABLANDO en chino una lengua sinotibetana POR SKYPE.

Creo que la rubia y el chino mantienen una relación al más puro estilo quinceañero. Como cuando el chat de Terra era la bomba y hacía que todos los amigos nos reuniéramos en el centro juvenil para dejar que una panda de desconocidos nos abrieran conversaciones diciendo que iban a venir a conocernos desde el otro pliego del mapamundi.

Total, que yo me quedo en casa a estudiar, en la habitación de Marleen que además de ser un oasis hiperamueblado con sofá de cuero, a veces de repente llegas a casa y resulta que tiene una fiesta montada.

TIPS PARA VIVIR MÁS CONTENTO

Algunos “útiles consejos” para quien venga a visitar Amberes y algunas curiosidades que me han hecho reir:

1. Amberes es también “Antwerpen” (en flamenco) o “Anvers” (francés). No, no os estáis equivocando de tren.

2. Regocíjte en la estación de trencuando llegues, no quieras aterrizar con prisa en tu alojamiento porque si es el mío te acojeré divinamente sea la hora que sea.

3. No pagues los tranvías ni autobuses urbanos. Ni los belgas lo hacen.

4. Pero evítalos si tienes prisa.

5. Usa SIEMPRE la bicicleta. Puedes comprarla de 2º mano (alrededor de 40€), a un “obo/sintecho” en las inmediaciones de Central Station a partir de las 2.30 a.m. (5-10€), “tomarla prestada indefinidamente” o alquilarla. Yo uso el sistema Vélo (el bicing español), que por 30€/año me suministra todas las bicis de la ciudad.

6. Descubre la ciudad en bicicleta, en serio, de verdad, que te lo juro cien veces y tal vez alguna más. Sáltate las normas de circulación porque las bicis no son ni vehículo ni peatón. Métete por todas las calles que veas y aléjate todo lo que quieras que la ciudad es llana. Apéate donde te apetezca y detente en los detalles que quieras.

7. Compra en el mercado (miércoles-viernes Sint-Jansplein; sábado y domingo Theatresplein). Prueba el “semen” y las “pastillas” en los puestos marroquís y te invitarán además a un té. Házte con la “oferta de la semana” en el puesto gigante de frutas y verduras que por 5€ te llena sanamente la despensa. Compra pan decente y date el homenaje en este día de guardar en el puesto de la tercera calle comenzando desde las escaleras. Habla con los encargados de los puestos y recórrelos todos hasta dar con las mejores ofertas. Si no te gusta el picante, no pruebes todos los frutos secosde muestra: algunos son fuego.

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8. Siempre que haga sol SAL A LA CALLE.

9. No tomes café en los bares, hazlo en casa si de verdad quieres disfrutarlo. Los bares son el hogar de la cerveza. Si te gusta la Coca Cola ya estás sustituyéndola por el Ice Tea (casero en el Bartilia. Falconplein, 43).

10. Ve al Hypothalamusy conoce a los personajes que lo habitan: el músico de la luna llena, el artista desdentado, el hombre que besa espaldas, el politógolo anarquista que invita a beber, el músico virtuoso…

11. Si eres erasmus evita el De Proof (bar diminuto que SIEMPRE apesta) y no caigas en la estafa de ser socio de ESN.

12. Ve a Scheld’apen y come, acude a las performances y quédate a las fiestas.

13. Ve a los museos, que para los estudiantes/jóvenes cuestan 1€ pero NO  al de la Moda. Para apreciar que Amberes es la ciudad de la moda (por delante de París, ojo) observa los escaparates de todas las tiendas sean o no de ropa porque son maravillas.

14. Entra a las tiendas de segunda mano y cotillea entre sus perchas, pero no te confundas. Ni todo es tan barato ni todo es vintage, hay cosas que son feas y punto. Pero recuerda, una vez por temporada TODO es a 1€. Ahí sí, APROVECHA.

15. Pasa una vez al menos al otro lado del río y sube a la azotea del MAS Museum, pero no les otorgues el podium a bellas vistas porque no es así. Con cada visita prometo ir a ambos, pero no es necesario repetir.

16. Házte con un mapa Use-it y dale unas 5 ojeadas, luego piérdete hasta encontrar lo que quieras.

17. Ve a CinemaZuid para ver una película muda con banda sonora de piano en tiempo real y en vivo.

18. Que no te de pereza salir del centro, Amberes es lo suficientemente coqueta como para permitirte ir a zonas más alejadas y descubrir maravillas. Ah, y paseála también de noche.

19. Si vas a la piscina, no te preguntes qué dirección o sentido llevan los nadadores: no existe. Nada como te de la gana.

20. Come waffles, chocolate, patatas fritas y bebe cerveza. Los primeros no de supermercado, si te apetece un homenaje te lo das en sitios especializados. El chocolate lo compras bueno en el supermercado o te dedicas un bombón en la chocolatería de Tolfurg, junto a la Catedral. La cerveza, la pruebas toda (si vas al Kulminator tendrás más de 600 para elegir). Las patatas fritas en sitios que estén localizados mejor fuera del centro. Ah, y también hay que degustar platos típicos como la endivia rellena y gratinada, la carne de cerveza y para darle exotismo la anguila.

21. Si quieres ir de discoteca aprovecha los jueves que es gratis. Intenta hablar en inglés, si no quizás te suceda como en este post se relata.

Y por último, nada más sólo las obras de enfrente de mi casa:

 

HAMBRE DE PIRATAS

Las luces naranjas del atardecer de los domicilios revelan interiores de estilo Art-Deco donde la mayoría de sus habitantes no saben que a pocos metros existen personas que no pretenden hacer todavía la digestión sino continuar mirándoles curiosamente.
Sin duda la mejor parte de La Tomasa son los sucedáneos de terraza a los que podemos acceder saltando las ventanas de la cocina, el baño y uno de los pasillos del ala izquierda del edificio, que se presenta flanqueado por una serie de jardines privados donde anidan pájaros, florecen pistilos de colores y crecen robustos troncos y serpenteantes enredaderas que se acercan vergonzosas a nuestros cristales.
Durante el día es delicioso el café al sol; durante la tarde la tarea observadora; por la noche el frescor húmedo en el rostro.

A mi otro costado, tengo dos muestras perfectas de la variedad que me rodea: un libro italiano abandonado sobre el borde de la mesa apunta observador al vaso de vino francés que Rebecca me ha ofrecido mientras cocinaba el couscous que ya reducido en su propia salsa ha permitido que unas ráfagas de su aroma se fuguen conmigo hasta la anochecida terraza belga.

Durante estos muchos días sin noticias he disfrutado sin embargo de la sensación de no poder detener el reloj, que en pocas ocasiones resulta ser algo placentero.

Las visitas han llegado con ilusiones y se han despedido con chocolate dejando a su paso un colorido poso de buenos deseos inequívocamente dirigidos a los, quizás equívocamente predichos, meses de máquina del tiempo. Porque además de conocer Gante y maravillarnos con el sol de Amberes he iniciado la vida erasmus, que no universitaria, resignándome a la advertida realidad que no es otra que un regreso a la preadolescencia. En estos reestrenados 14 años los destilados no están de moda, sí la cerveza de alta graduación; tampoco es apropiado hablar más de 3 minutos para conocer a una persona (sólo hay que contestar la procedencia de tu lengua, la temática de tus estudios y la existencia o no de pareja en tu vida).

Los días en el calendario asustan cuando puedo contar que ya son 20 los que he marcado con un punzón que escribe en neerlandés en mi memoria íntima. Es muy rápido para tan poco vivido, siento ansias de más intensidad en cada tarea a realizar; busco dormir soñando películas de Bergman, hacer crecer mi intelecto hasta la comprensión idealista del prolífico Hegel y vivir para contar salvajadas como Sabina que puedan representarse en cuadros de Klimt.

Iba a terminar diciendo que a la espera, pero para qué engañarme, en realidad sé que me voy a lanzar de cabeza en su busca.

 

Unos cuantos energúmenos descansando la cerveza.